Este informe recoge los principales resultados del Observatorio MacLucan 2026 de la influencia digital, un estudio diseñado para analizar los hábitos de consumo informativo, los niveles de confianza en los medios, el grado de adaptación digital del sistema mediático y las percepciones sobre el futuro del periodismo en España.
A través de un enfoque integral, el estudio permite identificar patrones de comportamiento, brechas generacionales y tensiones culturales que están redefiniendo la relación entre ciudadanía, medios y tecnología.
Principales Insights
El primer bloque del Observatorio MacLucan 2026 dibuja una paradoja clara: España sigue siendo un país altamente informado (el 80% consume noticias a diario), pero lo hace de forma profundamente desigual, con una brecha generacional de 36 puntos entre mayores y jóvenes, que no buscan activamente la información sino que la consumen de forma incidental a través de redes y algoritmos.
El Observatorio MacLucan se concibe como un sistema de análisis continuo orientado a monitorizar la evolución de la influencia digital en España.
Hemos estructurado el estudio en bloques temáticos independientes, que se analizan y publican de forma progresiva a lo largo del tiempo. Cada bloque aborda una dimensión específica del ecosistema informativo. En concreto, consumo, confianza, relación con los medios, influencia y transformación tecnológica. Esto nos permite profundizar en cada ámbito y facilita su lectura e interpretación, al tiempo que nos sirve para mejorar su difusión.
lo hemos conseguido
El Observatorio MacLucan 2026 tiene como objetivo analizar cómo se construye y se ejerce la influencia digital en España, entendida como la capacidad de distintos actores (medios, redes sociales, creadores y tecnologías) para condicionar la forma en que la ciudadanía se informa, interpreta la realidad y toma decisiones.
El estudio mide el consumo de información y profundiza en las dinámicas culturales, emocionales y tecnológicas que están redefiniendo el ecosistema informativo.
Para ello, hemos aplicado nuestra metodología E.C.T. (Explora, Conecta, Transforma), un modelo propio de MacLucan que permite observar los datos con rigor, interpretarlos en su contexto social y proyectarlos hacia escenarios de evolución.
El estudio se apoya en una encuesta cuantitativa realizada a una muestra representativa de 1.000 personas en España, segmentada por edad y género, con el objetivo de capturar una imagen fiel de los hábitos informativos y las percepciones sociales en torno a los medios y la tecnología.
EXPLORA | CONECTA | TRANSFORMa
El Observatorio no se basa únicamente en métricas descriptivas, sino en un modelo de análisis estructurado en tres niveles:
Este enfoque permite ir más allá del dato aislado y convertir la información en conocimiento estratégico.
El Observatorio MacLucan articula su análisis de la influencia digital en España a partir de un modelo multidimensional que permite comprender no solo cómo se consume la información, sino cómo se interpreta, se confía y se integra en la toma de decisiones.
Estas dimensiones responden a la lógica del método E.C.T. (Explora, Conecta, Transforma), combinando datos cuantitativos con una lectura cultural del ecosistema informativo.
Esta dimensión analiza los hábitos de acceso a la información en la sociedad española: frecuencia, canales utilizados y tipo de consumo.
Permite identificar hasta qué punto la información sigue siendo un hábito estructural y cómo se distribuye entre medios tradicionales, prensa digital y redes sociales.
Más allá del volumen de consumo, esta dimensión revela diferencias generacionales clave en la relación con la información, mostrando un sistema aparentemente sólido, pero internamente fragmentado.
El estudio distingue entre diferentes formas de acceso a la información, desde el consumo activo —basado en la búsqueda consciente— hasta el consumo incidental o algorítmico, donde la información aparece sin ser buscada.
Esta dimensión resulta clave para entender el cambio estructural en el comportamiento informativo: el paso de un modelo basado en la intención a otro mediado por plataformas, algoritmos y dinámicas de atención fragmentada.
Aquí se identifican fenómenos como el “consumo accidental” o el news snacking, que redefinen qué significa hoy estar informado.
Esta dimensión mide el nivel de confianza de la ciudadanía en los medios y analiza los factores que condicionan esa confianza.
El estudio aborda la credibilidad no como un valor absoluto, sino como un fenómeno dinámico, influido por percepciones de sesgo, saturación informativa y exposición a múltiples fuentes.
Más que una ruptura con los medios, los datos apuntan a una transición hacia una confianza condicional, donde el usuario ya no delega la veracidad, sino que la verifica.
El informe analiza quién ejerce realmente influencia en la opinión pública y cómo se distribuye esa capacidad entre medios tradicionales, redes sociales, creadores de contenido y otros actores.
Esta dimensión permite entender la transformación de la autoridad informativa: del modelo institucional basado en cabeceras al modelo distribuido basado en afinidad, proximidad y capacidad de conexión.
El foco no está solo en quién informa, sino en quién logra impactar en la percepción y el comportamiento de la audiencia.
Más allá de los datos de consumo o confianza, esta dimensión analiza el grado de conexión simbólica entre los medios y la ciudadanía.
Se estudia si los medios logran hablar el “idioma cultural” de sus audiencias: tono, narrativa, formatos y referencias.
Aquí se identifican fenómenos como la desconexión generacional o la falta de afinidad emocional, especialmente entre los públicos más jóvenes, que no rechazan la información, pero no se sienten representados por ella.
Esta dimensión evalúa cómo percibe la ciudadanía el proceso de adaptación de los medios al entorno digital.
El análisis distingue entre digitalización técnica —presencia en redes, nuevos formatos— y transformación real —capacidad de conectar, dialogar y generar relevancia cultural.
Los resultados muestran que los medios han logrado estar presentes en el entorno digital, pero no siempre han conseguido integrarse en sus dinámicas culturales.
El estudio incorpora una dimensión prospectiva centrada en cómo la ciudadanía percibe el futuro del periodismo, el papel de la inteligencia artificial y la evolución del ecosistema informativo.
Esta dimensión permite identificar expectativas, miedos y demandas sociales, así como anticipar posibles escenarios de transformación.
El análisis pone de relieve una idea central: el futuro de la influencia digital no se jugará solo en la tecnología, sino en la capacidad de los actores para generar confianza, contexto y conexión humana.