Este informe recoge los principales resultados del Observatorio MacLucan 2026 de la influencia digital, un estudio diseñado para analizar los hábitos de consumo informativo, los niveles de confianza en los medios, el grado de adaptación digital del sistema mediático y las percepciones sobre el futuro del periodismo en España.
A través de un enfoque integral, el estudio permite identificar patrones de comportamiento, brechas generacionales y tensiones culturales que están redefiniendo la relación entre ciudadanía, medios y tecnología.
La investigación se ha desarrollado siguiendo la metodología ECT (Explora, Conecta, Transforma) de MacLucan, un modelo analítico que parte de la observación rigurosa de datos, conecta los resultados con su contexto cultural y social, y orienta las conclusiones hacia la identificación de tendencias y escenarios de cambio. El trabajo de campo se apoya en una encuesta cuantitativa realizada a una muestra de 1.000 personas, seleccionadas para ofrecer una imagen fiable y representativa de la sociedad española, con segmentación por edad y género.

Los resultados muestran que España sigue siendo un país ampliamente informado, con un consumo diario de noticias mayoritario y un papel todavía central de los medios tradicionales. Sin embargo, este consumo convive con una creciente fragmentación generacional: mientras los adultos mantienen hábitos informativos estables y deliberados, los jóvenes presentan un consumo más incidental, mediado por redes sociales y algoritmos, y menos vinculado a la búsqueda activa de información. La prensa digital se consolida como soporte dominante, aunque con una base demográfica concentrada y una relación más funcional que emocional con parte de la audiencia.
En términos de confianza, el estudio revela un escenario de credibilidad condicionada. La mayoría de la población no ha roto con los medios, pero confía de forma cautelosa y selectiva, preocupada más por el sesgo percibido que por la desinformación explícita. La adaptación digital de los medios es reconocida a nivel técnico, pero cuestionada en términos de conexión cultural y narrativa, especialmente entre los públicos más jóvenes. Finalmente, el informe muestra un amplio consenso social en torno a la idea de que el periodismo seguirá siendo necesario en el futuro, aunque profundamente transformado: más humano, más transparente y menos dependiente de la lógica algorítmica.
El Observatorio MacLucan se concibe como un sistema de análisis continuo orientado a monitorizar la evolución de la influencia digital en España.
A diferencia de los informes tradicionales, este estudio se estructura en bloques temáticos independientes, que se analizan y publican de forma progresiva a lo largo del tiempo. Cada bloque aborda una dimensión específica del ecosistema informativo —consumo, confianza, relación con los medios, influencia o transformación tecnológica—, permitiendo profundizar en cada ámbito y facilitar su lectura, interpretación y difusión.
lo hemos conseguido
El Observatorio MacLucan 2026 tiene como objetivo analizar cómo se construye y se ejerce la influencia digital en España, entendida como la capacidad de distintos actores —medios, redes sociales, creadores y tecnologías— para condicionar la forma en que la ciudadanía se informa, interpreta la realidad y toma decisiones.
El estudio no se limita a medir el consumo de información, sino que profundiza en las dinámicas culturales, emocionales y tecnológicas que están redefiniendo el ecosistema informativo.
Para ello, se aplica la metodología E.C.T. (Explora, Conecta, Transforma), un modelo propio de MacLucan que permite observar los datos con rigor, interpretarlos en su contexto social y proyectarlos hacia escenarios de evolución.
El estudio se apoya en una encuesta cuantitativa realizada a una muestra representativa de 1.000 personas en España, segmentada por edad y género, con el objetivo de capturar una imagen fiel de los hábitos informativos y las percepciones sociales en torno a los medios y la tecnología.
El estudio se apoya en una encuesta cuantitativa realizada a una muestra representativa de 1.000 personas en España, segmentada por edad y género, con el objetivo de capturar una imagen fiel de los hábitos informativos y las percepciones sociales en torno a los medios y la tecnología.
EXPLORA | CONECTA | TRANSFORMa
El Observatorio no se basa únicamente en métricas descriptivas, sino en un modelo de análisis estructurado en tres niveles:
Este enfoque permite ir más allá del dato aislado y convertir la información en conocimiento estratégico.
El Observatorio MacLucan articula su análisis de la influencia digital en España a partir de un modelo multidimensional que permite comprender no solo cómo se consume la información, sino cómo se interpreta, se confía y se integra en la toma de decisiones.
Estas dimensiones responden a la lógica del método E.C.T. —Explora, Conecta, Transforma—, combinando datos cuantitativos con una lectura cultural del ecosistema informativo.
Esta dimensión analiza los hábitos de acceso a la información en la sociedad española: frecuencia, canales utilizados y tipo de consumo.
Permite identificar hasta qué punto la información sigue siendo un hábito estructural y cómo se distribuye entre medios tradicionales, prensa digital y redes sociales.
Más allá del volumen de consumo, esta dimensión revela diferencias generacionales clave en la relación con la información, mostrando un sistema aparentemente sólido, pero internamente fragmentado.
El estudio distingue entre diferentes formas de acceso a la información, desde el consumo activo —basado en la búsqueda consciente— hasta el consumo incidental o algorítmico, donde la información aparece sin ser buscada.
Esta dimensión resulta clave para entender el cambio estructural en el comportamiento informativo: el paso de un modelo basado en la intención a otro mediado por plataformas, algoritmos y dinámicas de atención fragmentada.
Aquí se identifican fenómenos como el “consumo accidental” o el news snacking, que redefinen qué significa hoy estar informado.
Esta dimensión mide el nivel de confianza de la ciudadanía en los medios y analiza los factores que condicionan esa confianza.
El estudio aborda la credibilidad no como un valor absoluto, sino como un fenómeno dinámico, influido por percepciones de sesgo, saturación informativa y exposición a múltiples fuentes.
Más que una ruptura con los medios, los datos apuntan a una transición hacia una confianza condicional, donde el usuario ya no delega la veracidad, sino que la verifica.
El informe analiza quién ejerce realmente influencia en la opinión pública y cómo se distribuye esa capacidad entre medios tradicionales, redes sociales, creadores de contenido y otros actores.
Esta dimensión permite entender la transformación de la autoridad informativa: del modelo institucional basado en cabeceras al modelo distribuido basado en afinidad, proximidad y capacidad de conexión.
El foco no está solo en quién informa, sino en quién logra impactar en la percepción y el comportamiento de la audiencia.
Más allá de los datos de consumo o confianza, esta dimensión analiza el grado de conexión simbólica entre los medios y la ciudadanía.
Se estudia si los medios logran hablar el “idioma cultural” de sus audiencias: tono, narrativa, formatos y referencias.
Aquí se identifican fenómenos como la desconexión generacional o la falta de afinidad emocional, especialmente entre los públicos más jóvenes, que no rechazan la información, pero no se sienten representados por ella.
Esta dimensión evalúa cómo percibe la ciudadanía el proceso de adaptación de los medios al entorno digital.
El análisis distingue entre digitalización técnica —presencia en redes, nuevos formatos— y transformación real —capacidad de conectar, dialogar y generar relevancia cultural.
Los resultados muestran que los medios han logrado estar presentes en el entorno digital, pero no siempre han conseguido integrarse en sus dinámicas culturales.
El estudio incorpora una dimensión prospectiva centrada en cómo la ciudadanía percibe el futuro del periodismo, el papel de la inteligencia artificial y la evolución del ecosistema informativo.
Esta dimensión permite identificar expectativas, miedos y demandas sociales, así como anticipar posibles escenarios de transformación.
El análisis pone de relieve una idea central: el futuro de la influencia digital no se jugará solo en la tecnología, sino en la capacidad de los actores para generar confianza, contexto y conexión humana.