
Quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Quien cae bien en internet es el Rey Midas
En internet como en el resto de medios de comunicación, lo más importante del mensaje que se emite es saber quienes va a ser el receptor de éste. Sobre todo, porque los discursos son, nos guste o no, un producto que compramos o decidimos ignorar. La tristeza de esta afirmación es que no estoy hablando de comunicación persuasiva como el marketing, sino de información pura y dura, de noticias. Por desgracia, el periodista ya no es esa figura romántica que representaban Larra y Espronceda que se dejaba la vida y la salud en búsqueda de la verdad. Ahora no somos más que fabricantes de productos comunicativos que tienen un target y sólo tienen efecto cuando nuestros lectores, oyentes videntes o internet-lector-oyente-videntes están predispuestos a creerse lo que les contamos.


