Acabo de leer en el periódico que el aumento de las ventas de electrodomésticos en España revela que, por fin, ha llegado principio del fin de la crisis del consumo. Es decir, vuelve a haber trabajo para los profesionales del marketing. Por paradójico que parezca, cuando se reducen las ventas, lo primero que se suele…

racias a Actionscript, un lenguaje tan basado en Javascript que no se puede explicar sino es a través de este pionero idioma de la web, se puede interactuar con los objetos y hacer cosas tan sencillas como que, al pasar con el ratón por encima de un dibujo, éste cambie, o que al pinchar en algún recuadro oigamos un ruido.

La primera experiencia con WordPress, una vez que se conocen los lenguajes de programación web, es bastante tranquilizadora. La interfaz de su backend es intuitiva, tanto que es igual que la de los blogs con el dominio wordpress.com y sólo hay que seguir los pasos que van dando, pero si quieres personalizar más la página, también toca tocar los estilos y oa programación.

He llegado a la conclusión de que es imposible que haya un día del juicio final como en Terminator. De hecho, sé que es totalmente imposible que una máquina pueda tener conciencia de sí misma como en un sin fin de pelis y novelas de ciencia ficción, porque he descubierto una realidad incuestionable: los ordenadores son tontos de remate. No saben hacer nada si no se lo dejamos todo bien mascadito.

Lo reconozco, yo también soy de esos que jamás se había preguntado de qué forma se «fabrican» los formularios que nos encontramos a diario en internet. Reconozco que me parecía tal tontería que ni me llamaba la atención.

Pues a mi me ha cosado tres clases enteras de PHP para hacer que un formulaior funcione. Lo bueno es que, después de superar el complejo de idiota que me han creado estas últimas sesiones, he acabado por comprender cómo funciona este lenguaje de programación. El secreto es comprender el funcionamiento de las llaves { y } y el de los paréntesis ( y ).

Cada vez que me pongo delante de la pantalla y veo código HTML integrado con un PHP me acuerdo de Neo en la peli de Matrix. Diferencias físicas a parte, me siento muy identificado con él cuando desde la nave por la que viajan en el mundo real ven Matrix desde la pantalla de un ordenador. Sin duda, el proceso de interiorización que experimentó el personaje de la película para entender el nuevo mundo que acaba de descubrir fue muy parecido al mío.

Con cada plantilla de Joomla! se experimenta una sensación parecida a la de enamorarse de la más guapa sin ser correspondido. La primera a la que te tienes que enfrentar es como encontrarse delante de una fortaleza inexpugnable. Te pasas todo el día pensando en ella, intentando exprimirle todo su jugo, luchando por obtener de ella todo lo que deseas, pero nada… siempre que crees que estás a punto de conseguirla del todo, acaba por aparecer una nueva puerta cerrada que hay que bordear hasta encontrar el camino correcto.

Conseguir que los ordenadores se conecten entre sí a través de internet no es una realidad científica, es un verdadero milagro con tanto lenguaje que usan… Por lo general, las páginas web están «pintadas» en HTML, pero es un lenguaje estático, es decir, sólo envía páginas que no cambian, con las que prácticamente no se puede interactuar.

Los servidores no son más que programas instalados en una máquina para almacenar y compartir archivos. Ni son súper máquinas a lo Terminator ni ultraprocesadores de cientos de metros cuadrados. Cualquier ordenador, hasta un iPhone pueden hacer de servidores si se sabe hacer que su IP sea virtualmente fija.

Al igual que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, el hombre intentó hacer lo mismo con internet. Aunque los ordenadores no son tan guapos ni simpáticos como nosotros, ya hemos conseguido que se comuniquen de la misma manera que nosotros.

Así, cada vez que un ordenador se conecta a internet, lo que hace realmente es comunicarse con otra máquina a través de la red.

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