Despedida Pedrojota

Aunque ya he comentado que el Periodismo es una experiencia Transmedia en sí misma, ya que toda noticia se crea para que fluya en todos los medios, que cada uno de ellos haga lo mejor que sabe hacer para transmitirla, que toda la narración tiene un tronco común que es el hecho al que se…

A mi la marca me importa un pepino. Lo que quiero es que la chaqueta o la camisa me cuesten 30 euros, ya sea falsa o no. Los entendidos de la mercadotecnia me dirán que digo burradas, que las falsificaciones hacen mucha daño a la industria y que los precios están justificados porque detrás de cada producto hay mucha labor de marca, mucha publicidad y mucha leche detrás, pero… repito, ¡a mi lo que me importa es el precio!

Hay que buscarse las castañas del fuego y buscar todo los modelos de financiación posbiles para acomodar a nuestra página web el más adecuado. Para conseguirlo, hay que fijarse bien en hacer como es debido un bussines plan.

Hace unos cuantos años conocí a un tipo maniático del orden, de esos que no puede tener nada más sobre su mesa que un portátil y un archivador y que ordena los calcetines por colores en sus cajones. El tipo es realmente rico, un emprendedor que se forró con su propio trabajo, así que aunque demasiado meticuloso, me pareció alguien interesante. Me llamó la mucho la atención tanto su forma de organizarse la vida, pero me pareció una bobada su forma de entender la vida le pregunté: “¿Oye, y no tardas mucho tiempo en ordenar todas tus cosas. No crees que es una pérdida de tiempo lo que haces?” Él se rió y me dijo “tardo mucho menos que tú ordenando lo mío que tú buscando lo tuyo”.

Steve Jobs, el súper gurú de Apple, no pasará a la historia por haber salvado de la ruina a una compañía dos veces y convertirla en la marca más renombrada del planeta. El calvito de Silicon Valley será recordado por ser el Buffallo Bill del Siglo XXI.

Hasta ahora pensaba que en los medios de comunicación había dos tipos de trabajadores: los que trabajan y los que no trabajan. Pero hoy he descubierto que dentro del primer grupo se puede hacer una nueva división: los que saben mucho de periodismo pero no tienen ni idea de gestión empresarial; y los intrusos (generalmente ingenieros y gente de ciencia) que no tienen ni idea de medios pero saben un rato sobre gestión. Aunque no son periodistas, son los que al final se acaban hacindo dueños o mandamases, es decir, usurpando el puesto que nos pertenecería por derecho a los ‘plumillas’ si tuviéramos más alturas de miras.

Tal y como decía en mi anterior post de Marketing estratégico, las fuerzas de Porter son, como su nombre indica, cinco: los entrantes, los sustitutivos, la competencia actual (los analizados en el anterior post), los proveedores y los clientes. A ello hay que sumarle las barreras de entrada al mercado para los entrantes y las de salida en caso de que el negocio se vaya a pique o haya que buscarse otra vía de escape.

Buena parte de la Filosofía Griega se basa en la frase inscrita en el frontispicio del templo de Delfos en el que pone “conócete a ti mismo” (nosce te ipsum). Se trata de una frase que Sócrates utilizó para señalar que el pensamiento humano tiene límites, que el hombre es por naturaleza ignorante, y que la virtud reside en el conocimiento.

Por muy mala imagen que nos pintaran de El tío Gilito cuando éramos niños, no cabe duda de que hay que ser tan “agarrao” como él si se quiere llegar a rico. Otra cosa es lo de ser cutre, que, salvo en el caso de Ingvar Kamprad, fundador de IKEA (que va en autobús por la vida, vuela en turista y duerme en hostales baratos) se suele acabar mal.

A grosso modo, un DAFO es la técnica que usan los consultores para sacarle unas perras a alguna empresa y de paso, decirle lo que debería hacer para optimizar su rendimiento y hacerle ganar más dinero (que para eso existen las empresas).

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